lunes, 30 de abril de 2012

El telar de Penélope


La Penélope de la Odisea de Homero fue prometida por su padre al pretendiente que venciera en una carrera. El ganador fue Ulises, el rey de Itaca. Penélope y Ulises  se casaron y tuvieron a su hijo Telémaco, antes de que Ulises tuviera que irse a luchar en la guerra de Troya. Al terminar la guerra después de 10 años, Ulises no puede volver a Itaca porque los dioses se lo impiden.

Penélope pasa años esperando a su marido que no regresa y para evitar a los centenares de pretendientes que le piden que acepte la muerte del rey y vuelva a casarse, promete que cuando acabe el sudario que teje, anunciará con quien contraerá matrimonio. Pero Penélope nunca termina la mortaja, porque todo lo que teje de día cuando llega la noche lo deshilacha.

La Penélope de hoy es republicana, no cree en la guerra y ya no espera, vive en el instante. Y sobre todo no deshace por la noche lo que teje por el día, porque ella es creadora, tejedora de su camino y la mujer de su vida.


Talleres en mayo en Valencia


sábado, 28 de abril de 2012

Telar Mapuche - Witral


El telar mapuche se ha mantenido hasta nuestros días gracias a que las mujeres mapuches han ido transmitiendo por generaciones, de abuelas a hijas y nietas, el conocimiento del hilado y teñido natural, la técnica del witral  y el simbolismo de antiguos dibujos que hablan de la historia de su pueblo o de las visiones de sus creadoras en relación con la naturaleza.

El propio nombre Witral, así como ciertas partes y herramientas del telar provienen del mapudungún (lenguaje de la tierra), lengua viva del pueblo mapuche que habita en el sur de Chile y Argentina, en resistencia cultural y por la supervivencia de un pueblo amenazado ante la entrada de empresas  transnacionales extractivas de recursos naturales en sus territorios ancestrales.


martes, 17 de abril de 2012

Muchachas del telar - Victor Jara


Víctor Jara rindió homenaje a las obreras del telar de todos los tiempos con esta canción. Muchas muchachas del telar fueron esclavas de la fábrica, esclavas de un horario y esclavas de un salario. Pero esos mismos hilos podían servir para que tejieran con sus manos y las de sus compañeras las telas que vestían su libertad.


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