martes, 4 de febrero de 2014

en las manos de mi abuela...

ya no suenan sus pulseras, se las arrancaron cuando caminaba por la calle con su andador, al que se aferró con la fuerza de sus 89 años para que no le tiraran al suelo. Pero sus manos siguen teje que teje. Después de conocer el telar mapuche, le construí un pequeño telar de bastidor de clavitos del que no paran de salir cuadraditos de colores con los que va haciendo mantas para toda la familia. De todas, la más especial es la mantita que está haciendo para la cuna de su primera biznieta, a la que espera tejiendo aunque ya no suenen sus pulseras, porque ella es creadora por naturaleza.


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